Cuidar de tu piel bronceada


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Durante el verano, la piel está expuesta a numerosos factores externos que dañan su estructura. El sol, el calor y los numerosos agentes externos a los que nos exponemos durante las vacaciones hacen que la dermis envejezca y pierda vitalidad. Para contrarrestar los efectos negativos del verano podemos ayudar a nuestro cuerpo de diferentes formas, la principal y más fácil de llevar a cabo es hidratar mucho la piel, para ello deberemos beber de media, unos dos litros y medio de agua al día.

Además, podemos aumentar localmente la hidratación de ciertas zonas como la cara ayudándonos de una crema rica en Aloe Vera, Ceramidas o Karité.

“Una buena hidratación, tanto interna como externa, es fundamental para una piel mas sana”

Si además de aplicar estos cuidados básicos, queremos dar un trato mas “especial” a nuestra piel deberemos optar por usar una crema rica en Vitamina E y Betaglucanos (derivados de la avena). La Vitamina E es un gran antioxidante que evita el envejecimiento de las células dérmicas y favorece la regeneración natural de las mismas a la vez que combate la aparición de manchas oscuras en la piel provocadas por la continua exposición a la luz solar que sufrimos en el periodo estival. Los Betaglucanos completan la fórmula ayudando a prevenir y tratar las arrugas y el fotoenvejecimiento.

Otro punto que a todas nos preocupa al terminar las vacaciones es mantener el moreno que hemos adquirido en este periodo durante el mayor tiempo posible. Esto va a depender mucho de cada tipo e piel, pero siempre podemos echarle una mano a nuestro cuerpo.

En este sentido, la dieta es muy importante por los nutrientes que aportamos con ella a nuestro organismo. Por ejemplo, para mantener el bronceado es bueno aumentar el aporte de betacarotenos, que estimulan la melanina de la piel, responsable de la pigmentación de la misma. Los betacarotenos están presentes sobre todo en las zanahorias, pero también se encuentran en otras frutas como el mango y el albaricoque o en verduras de hoja verde como la lechuga, las judías o las espinacas. Otro alimento importante para la dieta es el pescado de aguas frías, como el salmón, las sardinas o la caballa, que al tener un alto contenido en ácidos grasos ayudan a la reparación y regeneración de las membranas celulares provocando un rejuvenecimiento de la piel.

Por último pero no por ello menos importante, debemos tener en cuenta las horas de sueño y descanso. Lo mejor para combatir los signos de envejecimiento de la piel es darle un descanso apropiado a nuestro cuerpo, pues es durante la noche cuando nuestras células se regeneran.

Hasta aquí nuestros consejos para cuidar la piel en la época veraniega y después de ella, para mantener ese bonito bronceado alcanzado en nuestras playas

Esperamos que os hayan servido de ayuda. ¡Hasta pronto!



El Colágeno
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